Maestro risueño, humilde, auténtico y algo vergonzoso, ha obtenido el reconocimiento a su trabajo en la categoría de Educación Infantil (Instagram)


  • Luis R. Antona | Coslada

Zona Henares. Enhorabuena por tu quinto puesto, Rubén. ¿Qué te hace diferente de los demás profesores?

Rubén. Muchas gracias. Mi objetivo principal es que mis alumnos vengan felices al aula. 

ZH. ¿Y cómo es un día en tu clase?

R. Lo primero de todo es que cada niño se sienta especial. Este año, por las medidas frente a la Covid, entro por el patio de Infantil. Eso es una suerte. Hablo con cada uno de ellos, les hago una caricia, un saludo, algo que ya a ellos les haga venir con otra mentalidad. Una vez dentro, antes de entrar al aula, me gusta hacer un circuito con ruedas, toboganes o zigzag. Ya empezamos jugando, los niños ya están felices y se divierten. Entonces pasamos los protocolos, dejan sus cosas en el aula y hacemos una asamblea muy lúdica con un encargado. Es el momento de responsabilidad de ese niño, de hacerle sentir especial. Ahí les hago juegos de lógica matemática, lectoescritura, bailamos y nos movemos. Me gusta que aprendan con el cuerpo, porque lo que un niño aprende con el cuerpo y jugando nunca lo olvida. 

ZH. ¿Así logras que los niños empiecen el día motivados?

R. Así es. No tenemos libro, lo que ayuda mucho. Al principio da un poco de miedo, pero con esa motivación y el juego se trabajan muy bien los conceptos. No necesito libro. Hay gente quien le gusta tenerlo, que también es respetable y está muy bien para ciertos momentos. Pero nosotros vamos por proyectos. Y eso a los niños les encanta. Además, implicas a las familias, que es muy importante en esta etapa de Infantil. Que trabajen en el aula. Porque el niño ve que su familia va al aula y ellos vienen con otra cara, más felices. Es muy importante que las familias estén presentes, porque es una etapa muy afectiva.

ZH. ¿Pero y ahora, con la Covid…?

R. Ahora, con las medidas contra la pandemia, es más difícil. Aún así pedimos a las familias que participen a través de vídeos, que envíen material en pendrives o trabajos de casa. Intentamos transportar a las familias al aula y que los niños sientan que están allí. Cuando no teníamos la Covid hacíamos grupos interactivos, talleres y las familias podían ver cómo trabajas con sus hijos. Eso les da mucha tranquilidad y hace las cosas más fáciles.

ZH. Claro, con un método tan proactivo por parte de los niños y las familias, en la época del confinamiento más duro… ¿Cómo te las apañaste para sustituir esa cercanía y trasladar ese sistema en una época en la que priman las distancias? 

R. En el confinamiento ya me quedó totalmente claro que en la etapa de Educación Infantil es importantísimo que los alumnos estén presentes. Son niños muy pequeños y, por mi experiencia, es muy difícil llegar a ellos desde casa. Aún así hacíamos todo lo posible a través de vídeos en Youtube o de Instagram, les contaba cuentos y les proponía a ellos que también lo hicieran. Era una actividad voluntaria, porque bastante difícil era tener a los verdaderos héroes, que son los niños, sin parques y sin salir. Les cortaron sus vidas y así era muy difícil. Así que mi prioridad era que el tiempo fuera lo más ameno posible para ellos. 

ZH. Y después estaba la dificultad que plantearían las limitaciones de medios de las familias…

R. Muchas familias no tenían los recursos necesarios, y a eso había que sumarle la dificultad para conciliar. Era complicado porque necesitaban el ordenador y el hijo no disponía de él. Esta situación nos pilló a todos de nuevas. Los docentes nos intentamos reinventar con la mayor rapidez posible. Pero es verdad que fue una gran dificultad, que ahora se está empezando a solventar. Por eso, nada más regresar, identificamos a los alumnos que pensamos que podían tener ese problema.

ZH. ¿Y cómo lo gestionasteis?

R. A nuestro Centro nos pidieron que hiciésemos un sondeo con las familias. Si alguna tiene dificultades, o no tiene aparatos o internet, desde el Ayuntamiento les pondrían una línea o les llevarían un ordenador. Eso es importante, porque durante el confinamiento se dieron bastantes casos de este tipo.

ZH. Porque al final es en este tipo de situaciones abruptas y extremas cuando las carencias se multiplican exponencialmente y se incrementan las brechas. ¿Crees que esta generación que ha tenido que vivir el confinamiento va a tener que pagar una factura? 

R. Se nota mucho en el tema emocional. Muchos niños han tenido a algún familiar enfermo o fallecido. Y a la vuelta se nota que muchos niños lo han pasado mal. Ahora se encuentran que los profesores llevamos una mascarilla. Una alumna mía me que quiere que se acabe la Covid para poderme ver la cara. Es para comérsela. Ellos sólo te ven los ojos y te saben entender. Pero necesitan ese contactos, esos besos, esos abrazos y en esta etapa necesitan mucho cariño.

ZH. Muchos expertos aseguran que la Covid va a provocar una muesca generacional a nivel educativo. ¿Qué soluciones se pueden plantear de cara al futuro para atenuar esas consecuencias?

R. En el futuro tenemos que pensar en que no hay que centrarse en lo académico. Hay que centrarse más en los valores y en las carencias. Piensa que en mi aula tenía la silla de los besos y los abrazos. Era una silla en la que cualquier niño, en cualquier momento, se sentaba ahí y pedía un beso o un abrazo por parte de un compañero o del profesor. Lo sentía así, lo necesitaba y le salía de dentro. Este año, por el tema de la Covid, no puedes hacer eso. Así que por un lado les estamos pidiendo que sean espontáneos y por otro que saluden con el codo. Pensemos cuántas de estas cosas que se están perdiendo. En el futuro, tendremos que darles una vuelta. Debemos recuperar esos temas emocionales, que los niños los aprendan y que los transmitan.

ZH. ¿Calificarías de éxito cómo habéis afrontado vosotros la Covid?

R. No sé si un éxito, pero lo que sí te puedo decir es que los maestros se han reinventado. Hemos hecho todo lo que ha estado en nuestra mano para poder llegar a los alumnos y darles lo que necesitaban. Al poco tiempo del confinamiento ya disponíamos de webs, de cursos y de aplicaciones interactivas. Piensa que un trabajo digital que se debe aprender en cinco años, los profesores hemos tratado de aprenderlo en dos o tres meses. En eso sí que hemos ganado con la Covid, en recursos digitales. Además, pese al miedo y la incertidumbre que había a la vuelta, es verdad que todos los centros cuentan ahora con un protocolo que antes no tenían si se vuelve a dar una situación de confinamiento. Todos los centros educativos ya saben cómo lo van a hacer. Ahora ya se ha hablado si es mejor una videollamada, o actividades con vídeo o qué se ajusta mejor a sus protocolos. 

ZH. Bueno, Rubén. ¿Y cómo afrontas el estar entre los cinco mejores docentes de España en la categoría de Educación Infantil? 

R. No me cansaré de darle las gracias a las familias de mis alumnos. Nada puede hacer más feliz a un profesor. Ellos fueron quienes elaboraron un escrito y lo mandaron a un jurado. Por suerte estoy entre los diez mejores. Estoy en una nube, no me lo creo.

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