Garbajosa es exjugador de baloncesto, es actual presidente de la FEB, es papá… pero, además, es un torrejonero orgulloso que aún se emociona al recordar sus orígenes (Foto: Zona Henares)


  • Por Luis R. Antona y Esther Bernabé

Un vinilo a tamaño real del histórico salto inicial de los hermanos Gasol, en el All-Star Game de la NBA en 2015, junto a la puerta cerrada del despacho del presidente de la Federación Española de Baloncesto (FEB), no tarda en recordarnos el nivel galáctico que tiene el deporte de la canasta en España. Entonces, la puerta del despacho presidencial se abre. “Adelante”, nos invita a pasar una voz cálida y amistosa. Es la de Jorge Garbajosa, uno de esos deportistas que, en los últimos años, nos han acostumbrado tan mal a los españoles ganando todo lo que se puede ganar y llevando el nombre de nuestro país por todo el mundo. 

Desde el segundo uno, el actual presidente de la FEB te hace sentir bien. Imponente con sus 207 centímetros de altura, su presencia y cercanía hacen que, durante un par de minutos, apenas reparemos en que la sala donde nos encontramos está presidida por una auténtica joya: ni más ni menos que la Copa del Mundo conquistada por la Selección en China, en septiembre de 2019.

“¿Queréis tomar algo?”, nos pregunta el presidente, quien muy pronto nos deja claro que, por encima de su exitosa carrera como jugador y de su actual cargo al frente del baloncesto en España, hay un chaval torrejonero, familiar y muy orgulloso de sus orígenes.

ZH. ¿Qué recuerdas de tu vida en Torrejón, antes de marcharte fuera a jugar?

JG. Pues si tuviera que decir un recuerdo, sería siempre con mi familia, en el Polideportivo del Parque Cataluña, jugando al fútbol con mis hermanos y con mis amigos. Tengo la sensación, con el paso de los años, de que me he pasado la infancia haciendo eso. Ayer lo hablaba con mi madre, recordando cuando comíamos los sábados, y nos bajábamos a jugar al fútbol con los amigos. Ahora, si como y no dejo pasar tres horas, no puedo dar ni dos pasos. Pero antes nos comíamos un plato de cocido y nos bajábamos a jugar al fútbol con los amigos. Y recuerdo mi infancia siempre jugando al tenis, jugando al baloncesto y, sobre todo, jugando al fútbol con mis amigos en el ‘poli’.

ZH. ¿Empezaste tarde a jugar porque no había equipo de baloncesto en Torrejón? 

JG. No, porque jugaba al fútbol. Es verdad. El baloncesto sí lo practicaba, pero mi deporte era el fútbol. Y de repente fui a comprarme unas botas de fútbol y ya no había de mi número. Entonces, a través de un contacto del autobús del colegio, terminé haciendo una prueba con el Juventud Alcalá. Porque yo estudiaba en Alcalá. Así que, de la manera más casual, como todo lo que me ha pasado en la vida, empecé con el baloncesto… y hasta hoy. 

ZH. ¿Y qué se siente cuando le ponen tu nombre a un pabellón? 

JG. Pues mira, me impresionó mucho entonces. Y me impresiona más con los años. Porque cuando estás jugando pues, bueno, vives una vorágine en la que te pasan muchas cosas muy rápido. Además, yo he tenido la suerte de tener una carrera que me ha permitido ganar títulos. Pero como pasa con todo. Valoras más las cosas que te van sucediendo a ti por cómo repercuten en tu gente. Y yo sé, por ejemplo, que para mi madre es un orgullo tremendo. También, me apetece mucho que algún día mi hija lo vea. Ahora es muy pequeñita, tiene tres meses. Pero me apetece mucho. Y yo sigo muy apegado a Torrejón. Tengo una gran relación, disfruto mucho volviendo. Y más que por el Pabellón en sí, o por lo de Hijo Predilecto, que también me hace mucha ilusión, me siento querido. No sólo por las vecinas de mi madre y por mis amigos de la infancia, también por la gente que no me conoce de nada. Y me siento muy cómodo, me hace mucha ilusión.  

ZH. ¿Y volverá a haber un campus Jorge Garbajosa en Torrejón?

JG. Ahora mismo no, es imposible. Porque me gusta volcarme en lo que hago. Me gustaría que hubiera algo. Aquel campus no se tomó como un campus de tecnificación, se tomó como unas convivencias en torno al baloncesto, que es lo que sé hacer, pero era una jornada para que los niños disfrutaran, hicieran deporte, para echar una mano a las familias que en esa época del año siguen trabajando pero se han acabado los colegios.  Era un campus con un aspecto muy social, hacíamos gincanas con los niños, íbamos a la piscina, jugábamos a otros deportes… Y sí me gustaría que hubiera algo así, llámese Jorge Garbajosa, llámese José Paraíso, o llámese Perico el de los Palotes

Garbajosa (c), junto a Paraíso (i), Sergio Rodríguez (2i), Felipe Reyes (2d) y Mumbrú (d), en el Campus Garbajosa de 2008 (Ayuntamiento de Torrejón)

ZH. Torrejón tiene su equipo de fútbol sala, que juega en el pabellón Jorge Garbajosa. ¿Falta una apuesta más decidida por parte del Ayuntamiento de Torrejón por el baloncesto? No se habla de Torrejón cuando se habla de baloncesto, sólo se habla de Garbajosa. 

JG. Es verdad. Fue una apuesta en su momento, tuvo una cierta repercusión, pero no hay un proyecto de baloncesto. Ojalá lo haya. Pero bueno. Estamos en una época en la que, no es que me pueda la amistad, pero es que la gestión que está haciendo el Ayuntamiento es de 10. Yo he vivido en Torrejón hace muchos años, lo vivo ahora, y Torrejón es una ciudad moderna, segura, adaptada, limpia. ¿Ojalá dentro de poquito pueda haber un proyecto de baloncesto? Pues ojalá. Pero no me meto en la tarea de los demás. 

Experiencia NBA: “Una pasada” 

ZH. Hablemos de tu experiencia como jugador en la mejor liga de baloncesto del mundo. ¿Qué diferencia hay entre jugar en la NBA y jugar en Europa? 

JG. Tenemos muchos clichés adquiridos. La NBA es una pasada. Por supuesto, la NBA tiene sus cosas buenas y sus cosas malas, como tiene todo. Pero cuando escucho cosas como que ‘el baloncesto americano no es atractivo’,… pues lo ve mucha gente. O cuando dicen ‘no, es que el baloncesto europeo es más bonito’. Bueno, eso es subjetivo. Pero el producto que ponen al servicio del espectador, más todo el envoltorio y cómo lo hacen llegar al aficionado, es algo de lo que debemos aprender todos. ¿Que tienen otros recursos? Sí, pero porque los han generado antes haciendo muchas cosas que nosotros no estamos haciendo. Y luego hay una cosa que para un deportista es la competitividad. Yo estuve poquito tiempo, porque fue un año y medio entre lesiones y tal… y a un jugador lo que le gusta es competir. Porque a mí no me gustaba entrenar, a mí lo que me gustaba era jugar. Y cuando una noche juegas contra Vince Carter. Y a la noche siguiente juegas contra Kobe, que en paz descanse. A la siguiente contra Paul Pierce. A la siguiente contra Lamar Odom. A la siguiente contra Carmelo Anthony… para un deportista es el cielo, y acabas agotado, es durísimo, pero es la esencia de la competición. ¿Que la forma de jugar es otra? Sí. ¿Es mejor o peor? Pues el espectador resolverá. 

ZH. ¿Y cuál es la clave para que un jugador pueda adaptarse y triunfar en la NBA? 

JG. Yo le he dado muchas vueltas y no hay una norma escrita. Con todos los respetos, para mí, Jasikevičius, fue el mejor base de Europa en los 90 y principios de los 2000 de largo. y no triunfó en la NBA. Y otros jugadores como Sasha Vujačić, que era un jugador de rol en Europa, tiene dos anillos de la NBA me parece. Y fue un gran jugador en Los Lakers e hizo una gran carrera allí. Aquello es mucho de especialistas: un especialista defensivo, un especialista tirador, quitando a las grandes estrellas. Así que creo que se  trata de encontrar tu sitio, además de tener unas capacidades. Influye mucho caer en un sitio concreto con un entrenador, con una mentalidad. Si caes en una franquicia en reconstrucción tienes más margen. Si caes en una franquicia top, no hay tiempo para proyectos a medio plazo. Tiene que ser un poco, como digo yo, ‘Júpiter con Marte’, caes en un sitio, y te sale. 

ZH. ¿Cuál fue tu mayor aprendizaje en la NBA? 

JG. Mi mayor aprendizaje es muy etéreo. En clave personal, yo pensaba que era el centro del espectáculo porque soy el que juego. Pero allí el centro es el espectador. Todo es para el espectador. No entro a criticar nada, simplemente son diferentes mentalidades. Aquí, un día o día y medio antes del partido te aislan del mundo para que pierdas el contacto. Allí, 45 minutos antes del partido, nos hacían ir a la puerta VIP del pabellón a dos jugadores para recibir a los aficionados que habían pagado 2.000 dólares por entrada. ¿Porqué? Porque el espectador es el centro de todo. Y eso es lo que hace que generes una serie de recursos que revierten en ti, en la calidad, en el espectáculo, etc. Deportivamente tuve aprendizajes muy técnicos. Pero sobretodo la mentalidad de que el centro es el espectador, que es el que pone la televisión, paga un pay per view o paga una entrada. 

ZH. De hecho, ya decía Jordan que, cada vez que saltaba a la cancha, ‘pensaba en ese espectador que le veía jugar por primera vez’.

JG. Esa frase es fantástica. Y lo hemos visto. Popovich decidió reservar a tres jugadores, a Duncan, Ginobili y Parker para un partido, y la NBA no se lo permitió porque decía que ‘ese señor ha pagado 200 dólares, o 300 dólares para ver a Duncan’. Esa diferente mentalidad me parece positivísima. 

ZH. ¿Y cómo trasladamos esa mentalidad aquí? 

JG. Supongo que hace falta que cambien las generaciones. Yo lo que creo es que, al final, los niños ahora van con la camiseta de Los Lakers por la calle. O de Oklahoma. Y eso nos lleva a hacer una reflexión más profunda de lo que es nuestro deporte. Los gestores tenemos que hacer una reflexión profunda.

“Inesperado” salto a los despachos

ZH. ¿Y cómo es ese cambio de estar de corto, vestido de jugador, a de repente estar en un despacho?

JG. Primero, inesperado. Y segundo, intenso. Inesperado, porque yo nunca me lo había planteado. Me ofrecieron venir a la Federación, me lo pasaba bomba trabajando con toda la parte social, programas sociales y de la Fundación, y luego con el primer equipo, con la Selección absoluta masculina, era mi, mi… era feliz. Bueno, pasaron una serie de cosas en la Federación, esta ha sido mi casa siempre y he demostrado con hechos que la Selección y la Federación han sido siempre mi equipo. Y creí que era el momento de dar un paso, supongo que de manera completamente inconsciente. Había muchos problemas estructurales, de todo tipo. Pero sobretodo había un problema de credibilidad en la Federación. Habían pasado cosas que habían puesto en serio riesgo la transparencia y la credibilidad de esta Federación. Y pensé, de manera absolutamente inmodesta, que la figura de un exjugador podía, por lo menos, restañar eso. Luego, rodeándome de un gran equipo que ha ido evolucionando durante estos cinco años, casi cinco. Y, ahora mismo, muy contento. Mucho desgaste, yo no tenía canas, dormía mucho mejor. Pero estoy contento. Yo me levanto cada día con muchas ganas. En estos cinco años hemos pasado por momento en positivo absolutamente inolvidables, como ser campeones del mundo. Luego cosas más pequeñitas, pero a las que yo le doy mucho valor, como implementar una tercera Liga nacional Femenina. Y esto trabajando en medio de una pandemia. Cosas que me ilusionan mucho. A ver, el baloncesto a mí… yo le he dado mucho al baloncesto, pero el baloncesto siempre ha sido muy agradecido conmigo. Y siento que me ha dado mucho a nivel personal, muchas satisfacciones. Quitando a mi mujer y a mi hija, mis grandes satisfacciones me las ha dado el baloncesto. Pero me merece la pena, me merece mucho la pena.

Garbajosa, en su reelección como presidente de la FEB (Alberto Nevado / FEB)

ZH. ¿Has trasladado tu mentalidad de la cancha al despacho?

JG. Hay cosas que me chocan mucho. Y cosas que hago yo que supongo que chocan a la gente. Siempre cuento una pequeña anécdota. Tuvimos un problema en el departamento. Las personas encargadas, casualmente, no podían atender su trabajo. Y le pedí a otra persona ‘oye, encárgate de esto, échame una mano, porque es que no tengo a nadie…’. Y me dijo ‘no, es que yo no me dedico a eso’. Claro, eso en un equipo de baloncesto es algo absolutamente impensable. Para mí fue un shock total. Me acordé de aquel día, cuando estaba en la NBA, y me dijo el entrenador ‘hoy defiendes a Kobe’. Pues mi pensamiento es ‘éste ha perdido la cabeza’. Pero lo que haces es decirte ‘cómo lo hago’, y te pones a hacerlo. Pero para mí eso no es algo que sea elogiable. Es mi trabajo. Es lo que tengo que hacer. Y cuando me pasó eso me chocó mucho. Y luego hay algo y es que creo que son los equipos los que te dan el valor. Lo decía también Michael Jordan: ‘Un jugador te gana un partido, pero un equipo te gana un campeonato’. Yo valoro mucho la opinión de todo el mundo, pregunto todo el rato. Al final la decisión la tienes que tomar tú, pero yo no suelo tomar decisiones individuales. Tenemos mil reuniones del Comité de Dirección, la Comisión Delegada, la Comisión Ejecutiva, la reunión de presidentes de Autonómicas, con los colectivos, con las Ligas, y luego decides, porque para eso te pagan, y es tu trabajo y es tu responsabilidad. Pero sí me gusta seguir jugando mucho en equipo. 

ZH. Y cuando pones en tu Twitter “cuando tienes razón, nadie lo recuerda; cuando estás equivocado, nadie lo olvida”. ¿Lo dices como jugador o como presidente de la FEB?   

JG. No, ahí estoy hablando como presidente de la Federación. Nosotros tomamos decisiones todos los días, como supongo que todo el mundo. Hay decisiones que salen muy bien, por ejemplo, y lo digo a las claras, hablamos de un verano que ha sido divertido. Y hablamos de un acuerdo con la ACB que algunos criticaron de manera muy dura. Y hoy se demuestra que, a través de ese acuerdo, pues la ACB sigue en marcha, y aunque ahora mismo no hay nada estable en nuestras vidas, tiene cierta estabilidad. La LEB Oro sigue en marcha, con dos grupos, adaptados, seguimos jugando, y todo el mundo sabe lo que va a pasar mañana. Si pasa esto, la consecuencia será que no sube ninguno, si pasa esto otro, subirá uno, etc. Y sabemos lo que va a pasar en los próximos cuatro años. ¡Pues nos mataron por ese acuerdo! Y hoy se demuestra que el acuerdo es bueno para todos. Y no lo digo yo. Se demuestra porque las competiciones están en marcha y tenemos un escenario de estabilidad. Y tener estabilidad en estos tiempos es un lujo. Y nadie se acuerda.   

ZH. ¿Tu hija Candela será jugadora? 

JG. Candela tiene trazas de jugadora por el tamaño. Angelita de mi vida. Es una niña enorme, es preciosa. Yo estaría encantado de que fuera jugadora. Pero Candela, yo lo único que quiero, es que sea feliz. Y sé que es una frase muy de padre. ¿Si le hace feliz jugar al baloncesto? Pues a mí me encantaría. Pero si le hace feliz ser bióloga o le hace feliz ser piloto. Lo que sí me gustaría, y para eso trabajamos desde nuestra esquinita, que es el deporte, y dentro del deporte, que es el baloncesto, es que tuviera igualdad de oportunidades. Y eso es algo que sin un hija defendería a capa y espada, así que imagínate con una hija.   

La salud del baloncesto en España

ZH. ¿Cuál es la salud del baloncesto español en la actualidad, con todo lo que está pasando, con los éxitos que hemos tenido en el pasado, y con el presente tal y como está?

JG. La salud del baloncesto está en un momento, como todos los sectores de la sociedad, de inestabilidad importante. Muy importante. Tenemos la gran suerte, bueno, varias grandes suertes, la primera de tener una masa social muy fiel. Aunque a veces cuesta romper ese techo social del número de personas que siguen baloncesto en su día a día. Pero los que están son muy muy fieles. Eso te ayuda. Te ayuda, en lo que a la Federación se refiere, en que nos ha pillado en un momento en el que hemos tenido margen durante cuatro años para salvar una situación económica pues prácticamente crítica en 2016. Por decirlo de una manera muy simple: nos ha pillado en el 2020 esta maldita pandemia, y hemos podido sobrevivir. Si nos hubiera pillado dos años antes, probablemente no habríamos sobrevivido, Es así de sencillo. Porque era muy muy difícil la situación económica. Tenemos un problema muy importante, como todos, con la habilitación de público. Pero ha llegado el momento de reinventarse. Todos tenemos claro que tenemos que evolucionar. Cuando te llega una situación tan dura como esta, o aceleras el proceso de modernización y de reinvención, o te mueres. Así de sencillo.

Garbajosa, durante la presentación de su libro en 2014 (Alberto Nevado / FEB)

ZH. ¿Y cómo te reinventas en una situación tan extrema como la actual?  

JG. El verano pasado, que veníamos de ser campeones del Mundo, campeones de Europa, teníamos una gira en España espectacular. Teníamos torneos en China, teníamos un partido contra Estados Unidos en Shangai que era un bombazo. Teníamos un partido contra Argentina, una reedición de la final anterior del Mundial. Las chicas como campeonas de Europa, con los Juegos Olímpicos, etc. Y de repente la Covid te para todo y no tienes nada que hacer. No tienes actividad. No tienes manera de engancharte con los aficionados. No tienes nada que darle de retorno a los patrocinadores, con lo que eso conlleva de repercusión social y de ingresos. Bueno, pues el departamento de Comunicación, y de Marketing, y con el compromiso de nuestros deportistas, sin los que esto no tendría ningún sentido, conseguimos salvar una situación, tanto a nivel económico como de enganche, de engagement como se dice ahora, con los aficionados. Esto nos ha permitido que la gente no se desconecte. Si no tienes público, y la Liga ACB está en cerrado, tienes serios problemas. Pero luego vas a jugar la ventana de noviembre de los chicos y las audiencias nos dan un impulso importante. La Liga femenina sigue cada jornada. Estamos hablando de que muchos sectores están parados y el baloncesto sigue en marcha. Yo sí quiero romper una lanza por los clubes, por supuesto, pero sobretodo por los deportistas. Ellos y ellas, incluidos entrenadores y árbitros, por el ejercicio profesional que están haciendo. Cuando empezamos esto, que ya costó sacar el protocolo adelante, dijimos “es que esto va a ser un reguero de partidos aplazados, de no sé qué…”. Por supuesto que los hay, si alguien se pensaba que nos los iba a haber es que vive en Marte. Pero creo que el ejemplo que se está dando de profesionalidad es importante. Y sostener esas competiciones nos permite seguir vivos esperando, a pesar de lo que dice el The Times, que este año haya Juegos Olímpicos, que podamos tener un Europeo femenino en casa al nivel que tenemos previsto hacerlo y salvar una situación pues… dramática. 

ZH. ¿Tú crees que se van a jugar los Juegos Olímpicos? 

JG. Yo estoy convencido de que sí. Y no porque yo sea optimista. Que lo soy. Lo soy por naturaleza, porque si no no me hubiera metido en esta locura. Pero tengo una excelente y cercanísima relación con el presidente del Comité Olímpico Español (COE), Alejandro Blanco, una excelente y cercanísima relación con el vicepresidente del Comité Olímpico Internacional (COI), que es un español, Juan Antonio Samaranch, y los dos te dicen que va a haber Juegos.

ZH. ¿Pero con público? 

JG. Cómo es otra cosa. La cercanía en el tiempo nos dirá hasta dónde podremos llegar. Pero lo que te dicen es que Juegos va a haber. Lo del público, en la época de la digitalización que estamos viviendo, es importante, pero no decisivo. A todos nos gustaría ver los campos llenos de la Liga de Fútbol, de la Liga ACB, del Open de Australia y, por supuesto, en los Juegos. Pero cuando hablamos de que todo el mundo tiene acceso a las redes sociales, de que todo el mundo tiene acceso a la televisión… ¿Es importante? Por supuesto, la competición es con público. Pero ahora mismo, en la situación que tenemos, es mucho más importante que se celebren los Juegos a que haya público o no. ¡Que ojalá! Pero ese es un segundo paso. 

ZH. Hace un par de años coincidí con Alfonso Reyes, actualmente presidente del sindicato de jugadores, y me decía que ‘ahora mismo es más fácil, por cómo está la situación del baloncesto con la Euroliga, la ACB, etc., que un chaval pueda jugar en la NBA que en la ACB’. ¿Qué opinas tú? 

JG. Bueno, de manera coloquial sí. Si vas un poco en profundidad, jugar en la NBA no se puede banalizar. Es cierto que nos gustaría que hubiera una apuesta mayor por el jugador nacional. Pero no es por ‘ay, pobrecitos, que son españoles, hay que ayudarles’. No, no. Esto es mucho más serio. Y esto son datos, no es opinión. En masculino, España sub-16, campeona de Europa; España sub-18, campeona de Europa; en sub-20, subcampeona de Europa; en absoluta campeones de Europa, campeones del Mundo… son datos. Luego llegamos a fichar en no sé dónde, a chavales que son buenísimos todos, y con todo el respeto, y por supuesto con libertad de fronteras, y todo lo que haga falta, pero es que los nuestros son los mejores de Europa. Lo que sí nos gustaría es una apuesta mayor por estos chicos. Porque se identifican mejor con el aficionado, seguro. Porque son mejores para los medios de comunicación, seguro. Pero es que son los mejores de Europa. Y no me lo invento yo. Tú ves la apuesta por Garuba, en todo un Real Madrid, que sabemos que como club grande que es tiene urgencia siempre de resultados, y está triunfando. Y te puedo hablar de casos de un montón de chicos, como Aldama, que se ha ido a Estados Unidos pero es un proyecto de jugador brutal. Núñez en el Madrid, Domínguez, en Estudiantes. Hay jugadores de un nivel impresionante. Estamos hablando de que Marc García fue hace poquito tiempo MVP en el Campeonato sub-20, en el que España fue oro. Y no es de un año. Esto de ser campeones de Europa de sub-16 viene de los últimos 15 años. Sí nos gustaría una apuesta mayor por el jugador nacional. Pero porque pocos casos hay de una apuesta por el jugador español que salga mal. El Madrid, el gran Madrid de los últimos tiempos, referencia en toda Europa, es un proyecto basado en un tal Sergi Llull, en un tal Felipe Reyes, en un tal Sergio Rodríguez, en un tal en su momento Carlos Suárez,… ahora Usman, Carlos Alocen, Alberto Abalde. Y luego los extranjeros, los americanos, que van cambiando, que aportan muchísimo, sólo faltaría. Pero es que el Valencia, que hizo esa apuesta hace también poquito tiempo, ganó su primera Liga ACB. Son datos, no es opinión. La apuesta por el jugador nacional como base del equipo, jugadores de nivel, suele salir bien.   

Ahora una de preguntas cortas… 

ZH. ¿Será Pau el próximo seleccionador? Viendo que no sabemos si podrá ir a Tokio…

JG. No le veo de seleccionador porque no tiene hecho el curso de entrenador, creo, que yo sepa (risas). A Pau le veo triunfando en lo que haga. Es una persona de esas que tiene unas capacidades increíbles para cualquier cosa. Tengo esa sensación, que cualquier reto que se proponga le va a ir bien. No sé hacia dónde va a enfocar su futuro si no puede jugar los Juegos o, incluso, jugándolos. Pero tengo la sensación de que se está preparando y de que tiene una cabeza privilegiada.          

ZH. Si no hubieras sido jugador de baloncesto. ¿Qué habrías sido? 

JG. No lo sé. Pero probablemente algo relacionado con la comunicación. Me encanta.  

ZH. ¿Con qué jugador has sentido que conectabas más en la cancha?

JG. Probablemente con dos: uno con Felipe y otro con Álex Mumbrú. 

ZH. ¿Un contrincante que recuerdes por ser muy duro contigo cuando te enfrentabas a él?

JG. Muchos, muchos. Duros, competitivos: Nowitzky, Scola,… 

Duro, duro de zurrar, varios: había un argentino que se llamaba Gabriel La Vaca Fernández, de la Generación Dorada, que cómo pegaba ese hombre.

Como compañero de equipo y amigo, pero duro, duro en la cancha, Florent Pietrus, el francés. Era también durito.     

ZH. ¿Y quién era tu ídolo en la niñez? Aunque a lo mejor, como eras de fútbol, ni siquiera era un jugador de baloncesto. 

JG. Mi ídolo deportivo era Sabonis, pero mi ídolo ha sido siempre mi padre.    

Garbajosa, con sus padres en el Salón de Plenos del Ayuntamiento de Torrejón (Ayuntamiento de Torrejón)

ZH. Has jugado en diferentes ligas: ACB, NBA, Rusia, Italia… ¿Con cuál te quedas? 

JG. Me quedo con la Liga ACB y me quedo con la NBA. La NBA porque es como para un periodista llegar a la CNN, por decir algo. Pero yo la Liga ACB la he disfrutado mucho, mucho, mucho. Me parece una liga alucinante. La Liga ACB que yo viví, con Scola, con Oberto, con Tomasevic, con Nocioni, con americanos como Pete Mickeal. La propia generación nuestra, con los Felipe, Navarro…, es una liga alucinante. 

P. ¿Y con qué equipo?    

R. Jo, es que decir esto, me pones en un compromiso… pero mi equipo ha sido siempre la Selección. Y además no con palabras. Siempre me he dejado la vida por la Selección, es donde más he disfrutado. ¿Pero de clubes? Quizás me quedo con Unicaja, porque viví años alucinantes. 

P. Y ahora defíneme con una palabra a las siguientes personas: ¿Sergio Rodríguez?

R. Magia. 

P. ¿Scariolo? 

R. Perseverancia. 

P. ¿Felipe?

R. Hermanito. 

P. ¿Paraíso?

R. ¿Cómo se dice una de las mejores personas que he conocido en mi vida en una sola palabra? Un grandísimo tío.

P. ¿El concejal de Deportes de Torrejón, Martín Criado?  

R. Es que no me quiero pasar, pero Martín Criado es esa persona que parece que nunca está, pero que cuando la necesitas siempre está ahí. No sé si llamarlo ‘ángel’. 

P. Y la última y muy importante… ¿Pedro Rollán o Ignacio Vázquez? 

R. No os imagináis lo querido que me he sentido en Torrejón, y en gran parte es por cómo me han tratado tanto Pedro como Nacho.    

P. ¿Pero entonces no se puede elegir? 

R. No, no… Sería elegir entre dos buenos amigos, me niego.  


Garbajosa recibe la medalla de Hijo Predilecto de Torrejón de Ardoz (Ayuntamiento de Torrejón)

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