Se convirtió en una moderna y gran ciudad dentro de un pueblo en el que sus vecinos apenas tenían cubiertas sus necesidades básicas (Foto: Archivo Municipal de Torrejón)


  • Esther Bernabé

La vida y la historia de Torrejón está marcada por la construcción de la Base Americana en el margen de la carretera de Barcelona. Pero ¿Cómo influyó? ¿Cuál era la relación entre los militares recién llegados y los vecinos de lo que entonces era prácticamente un pueblo? ¿Cómo vivían dentro y fuera de la base esos ciudadanos llegados del otro lado del océano?

Acercarse hasta la Base y su historia es acercarse al Archivo Municipal de Torrejón. Allí, Valentina Berrocal, la archivera, nos cuenta que para remontarse al origen de esta gran instalación e infraestructura hay que situarse en los años 50. La Segunda Guerra Mundial ha finalizado y España está buscando un reconocimiento internacional que no tenía en ese momento. Está en pleno auge la Guerra Fría y Estados Unidos fija su atención en nuestro país por su posición estratégica que les permitiría controlar los accesos al Mediterráneo, y además colaborar con la OTAN.

“Fue en abril de 1952 cuando se inician conversaciones entre los gobiernos de España y Estados Unidos y dichas conversaciones culminaron el 16 de septiembre de 1953. En esa fecha se firman tres convenios entre el General Francisco Franco y Dwight David «Ike» Eisenhower, presidente americano” nos explica la archivera. Gracias a esos convenios denominados de “amistad y cooperación”, España recibiría una cantidad económica importante, ayuda técnica y ayuda militar. A cambio, Estados Unidos tendría vía libre para construir y utilizar de manera conjunta aeródromos y bases navales.

Acto de firma del contrato. Mr Collins (EEUU) y el contratista el español Sr. Piera Soriano. Foto: Ministerio de Educación, Cultura y Deportes. Archivo General de la Administración. Fondo fotográfico Caja 659

El contrato de construcción se firmó el 11 de septiembre de 1954 con la empresa Fomento de Obras y Construcciones. Oficialmente la Base entró en funcionamiento en junio de 1957. En España además de la Torrejón de Ardoz también construyeron las bases de Morón, Rota y Zaragoza. Estas localidades quedaron unidas por un oleoducto de 800 kilómetros.

Relación entre torrejoneros y americanos

La llegada de los militares americanos provocó sentimientos contradictorios entre los vecinos. Según a quién se pregunte algunos comentan que sí que reportó beneficios para Torrejón, pero para otros sólo trajo problemas a la ciudadanía.

“Yo siempre he dicho que para mí la Base era una gran ciudad dentro de un pueblo pequeñito como era Torrejón. Es una paradoja, pero se convirtió en una ciudad moderna con todos los servicios, dentro de un municipio que carecía prácticamente de todo” nos comenta la archivera municipal. Es innegable que produjo un impacto social para el que muchos vecinos no estaban preparados. Había grandes diferencias en las formas de vida, en las costumbres, en la comida, en la vestimenta. “Ellos tenían cosas que nosotros no teníamos y sólo veíamos en las películas como frigoríficos o televisiones…” asegura Valentina Berrocal.

Ellos tenían cosas que nosotros no teníamos y sólo veíamos en las películas como frigoríficos o televisiones…», Valentina Berrocal, archivera municipal

También recuerda que “los convenios que se firmaron eran de ‘amistad y cooperación’ y como todos los buenos amigos nos abrían sus puertas una vez al año. Durante muchos años los vecinos podían entrar, recorrer la instalación y pasar el día con los militares y sus familias”. Además había vecinos de Torrejón que se les contrató para la limpieza de los colegios de la Base. En esa nueva ‘gran ciudad’ había de todo: colegios, hoteles, cines, boleras, restaurantes, campos de golf, además de su propia emisora de radio en FM donde se informaba y se entretenía a los militares americanos y a sus familias.

¿Dónde y cómo vivían los americanos?

Los militares de más alto rango se fueron a vivir a urbanizaciones de lujo como La Moraleja, otros que venían sin familia se quedaban en los hoteles de la Base, y algunos decidieron alquilarse pisos en Torrejón en calles como Oxígeno o Virgen de la Paz.

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A finales de los años 50 se dio la licencia y se construyó el Complejo del Saucar, y se hizo la carretera de la Base para darles salida directamente.

Periódico “Barras y Estrellas”

(Foto: Archivo Municipal de Torrejón)

Valentina Berrocal recuerda que su padre era el encargado de repartir el periódico “The Stars and Stripes” que llegaba de Alemania para los militares americanos de la Base. Un coche lo dejaba en el Complejo del Saucar y su padre lo distribuía. Ella, entonces era una niña, rememora con cariño como ayudaba a su padre algunos días antes de ir al colegio. “Se lo dejábamos en la puerta, como se ve en las películas americanas”.

El Saucar (Foto: Zona Henares)

A veces “te abrían la puerta cuando nos oían llegar. Estaban descalzos porque tenían moquetas mullidas en sus casas. Además en el Saucar se hizo una calefacción que iba por el suelo cuando en nuestras casas como mucho había estufas de leña o de gas. Tenían una concepción de
vida distinta. Puertas abiertas. Las bicicletas tiradas por el jardín, e incluso tenían casas para los perros”.

Lo que es innegable es que la instalación y funcionamiento de la Base americana influyó mucho en la ciudad que por entonces contaba con unos 8.000 habitantes, mientras que había 1.576 militares empadronados en la base.

“Nosotros teníamos casa de adobe con un patio donde se criaban gallinas y conejos. Y ellos vivían en chalecitos con jardín con patines, balones de rugby. Lo que contrastaba mucho” comenta la archivera municipal. Era habitual aunque al principio llamaban la atención de los vecinos las camisetas de jugadores de rugby o beisbol y los vaqueros de la marca Levi’s Strauss.

Vivían en una burbuja

La relación entre los vecinos y los americanos solía ser distante. Ellos hacían su vida en la Base. Valentina Berrocal recuerda que según documentos del archivo municipal, en el Pregón de las fiestas de carnaval de 1982, pregón que corrió a cargo del entonces director del Diario Pueblo José Antonio Gurriarán, en sus palabras afirmaba realidades de la época como: “En la plaza mayor de Torrejón, a dos pasos mismos de una base militar que además de ser punto de mira de las agresividades, vive al margen del pueblo su aislamiento, y ella misma se dice ‘Go Home’ porque se siente extranjera”.

Su desmantelamiento

Según documentación oficial, en 1988 se firmó el compromiso de desmantelamiento de la Base aérea. La Base se había construido sobre una superficie de 1.320 hectáreas, esto es, algo más de 13 kilómetros cuadrados, y contaba con la segunda pista de aterrizaje más larga de Europa 4,2 kilómetros. Todo ese terreno dejaría de estar al servicio de Estados Unidos y volvería a manos españolas.

Foto: Zona Henares

El 4 de mayo de 1992 con una ceremonia oficial el Ala táctica de Combate 401 se retiró formalmente de la Base. A partir de ese momento se fueron retirando progresivamente los militares americanos hasta convertirse en una instalación española.

Americanos enterrados en Torrejón

Cuando en 1982 se inició el proceso de traslado de cementerio antiguo que estaba en la confluencia de la Calle Virgen de la Paz con Roma, junto a la Urbanización Torreparque, según comentan a Zona Henares algunos vecinos, aparecieron sepulturas de ciudadanos americanos que nunca nadie reclamó o que decidieron que sus restos no volverían a su país sino que fueran enterrados en suelo torrejonero.



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