Un error mantiene abandonada desde hace décadas una vivienda en la que se han colado okupas, se han celebrado fiestas o se han producido incendios (Fotos: E.B.)


  • Luis R. Antona y Esther Bernabé | Coslada

En la cosladeña calle Sofía, en el tranquilo barrio de El Cerro, una imagen siniestra da la bienvenida a todo aquel que se acerca por allí. Se trata de la ‘Casa Fantasma’, una construcción decadente que, desde hace más de un cuarto de siglo, trae por el camino de la amargura a los vecinos de la zona.

Pero que nadie se lleve a engaños. El problema que esconde esta edificación no tiene nada de esotérico. No son precisamente espíritus del más allá el origen de un martirio que, como dice una de las vecinas de una vivienda cercana, “llevamos sufriendo desde hace más de media vida”.

El punto de partida de esta situación hay que buscarlo en un error: el que cometió el Gobierno local del momento cuando, hace 27 años, vendió los terrenos a una iniciativa de promoción privada y no vigiló que las casas habían comenzado a levantarse a ocho metros de distancia de donde deberían haberlo hecho.

De este modo, al comienzo de la calle Sofía, quedaba sin construir un terreno que, aún hoy, permanece yermo. Este fallo supuso que las seis viviendas de la primera fase se construyeran con un desplazamiento de, precisamente, ocho metros.

Parcela de 8 metros, origen del problema (Foto: E.B.)

“Esa función de control urbanístico que tiene el Ayuntamiento no se hizo”, explica Francisco Moreno, presidente de la Asociación de Vecinos de El Cerro, que lleva años reclamando una solución.

Construcción de la segunda fase

Tras esa primera fase, otra iniciativa de promoción privada levantó las siete viviendas que conforman la segunda fase. Como es natural, fue necesaria la participación de un arquitecto, de un aparejador, hizo falta un proyecto y, por supuesto, fue imprescindible que el Ayuntamiento diera su visto bueno.

Las últimas casas que conforman la acera par de la calle Sofía se construyeron pegadas a sus hermanas de la primera fase, heredando esos ocho metros de desplazamiento erróneos de partida. Las 13 viviendas quedaban así levantadas en una ubicación real ocho metros desviada con respecto a lo que constaba en el registro. Todas estaban mal. Pero la peor parte se la llevaba la última casa de la segunda promoción, que no sólo está mal registrada, sino que directamente se sale de la parcela edificable correspondiente a esa promoción y ocupa un suelo que pertenece a otro propietario.

Acera par de la calle Sofía (Foto: E.B.)

“Se dieron cuenta de la situación cuando ya estaba todo construido, a la hora de solicitar las licencias de primera ocupación”, relata Moreno, quien argumenta que “el Ayuntamiento “no cumplió con la función de control urbanístico que tiene atribuida”.

Nacía así la “Casa Fantasma”, una construcción ilegal por una concatenación de errores cuyo propietario, el promotor de la segunda fase de viviendas, no ha logrado jamás una licencia de primera ocupación. “Toda la casa está fuera de la zona edificable. Pero además, la mitad, está fuera del ámbito de La Colina, en zona de otra propiedad”, explica Moreno.

Comienza el calvario

Desde ese momento, los habitantes del barrio de El Cerro en general, y los de la calle Sofía en particular, comenzaron a ver cómo esa casa involuntariamente ilegal quedaba inhabitada. Año tras año, la construcción fue degradándose por falta de mantenimiento y comenzó a generar problemas de toda índole.

La “Casa Fantasma” comenzó a servir de albergue improvisado para gente sin hogar, de escenario de fiestas y botellones y origen de múltiples incendios. Lo poco que contenía, como persianas, ventanas o radiadores, fue desapareciendo.

Uno tras otro, los Gobierno locales iban pasando y, tal y como revela la dueña de una vivienda cercana, “nadie ha hecho nada, se iban desentendiendo”.

“El olor a heces es insoportable, porque la parte de atrás ha sido varias veces una zona donde ha venido gente a dormir”, asegura otro de los propietarios de la zona, quien ha reconocido que “algún concejal de Urbanismo ha llegado a decir que no nos pusiéramos chulos porque las 13 viviendas están fuera de la legalidad”.

“El último incendio se produjo hace apenas diez días”, revela a ‘Zona Henares’ el dueño de otra vivienda cercana.

“Esto no está solucionado porque el jefe de los servicios técnicos, que se jubiló hace dos o tres años, ha sido siempre el mismo y fue, precisamente, quien cometió el error cuando se construyó esto”, añade otro vecino, visiblemente indignado.

Parte trasera de la «Casa Fantasma» (Foto: E.B.)

Fruto de la desesperación, los propietarios denunciaron la situación y, hace cuatro años, el Tribunal Supremo emitió una sentencia que exigía “regularizar la situación […], que administrativamente” se resolviese.

“Hay una sentencia del Supremo que el Ayuntamiento debe aplicar”, reclama el presidente de la Asociación de Vecinos de El Cerro, quien insta al Ayuntamiento a que, “una vez que se ha constatado el error, lo solucione y reponga la legalidad urbanística”, ya que “lo contrario es inhibirse de sus competencias”.

“Cualquier solución que devuelva la normalidad a la zona es aceptable, sea de forma convenida o de forma impuesta: si hay que demoler la vivienda, que se derribe; si hay que realizar algún ajuste puntual de planeamiento, que se tramite, y si se considera seguir recurriendo a los tribunales, pues hágase sin demora”, reclama Moreno.

Conflicto entre particulares

“La Asociación de Vecinos de El Cerro nos remitió un escrito, nos reunimos con ellos hace poco y conocen muy bien la problemática […], si lleva 27 años el problema sin resolver es porque es bastante importante”. El concejal de Política Territorial del Ayuntamiento de Coslada, José Sousa, ha explicado a ‘Zona Henares’ cuál es, desde su perspectiva, el trasfondo del problema: “Aquí la clave está en quién paga la fiesta”, ha planteado el edil.

Según Sousa, “los vecinos nos pedían, y eso no lo pone en la carta que nos remitieron, que el Ayuntamiento compre la casa y que ahí se monte una asociación… es decir, no quieren que lo derriben”, asegura el concejal, quien pone el foco en que la postura del Ayuntamiento tiene como finalidad “dar una regularidad urbanística a la situación”.

El edil, quien concreta que la problemática parte de “un corrimiento de la linde, de un replanteamiento, aunque registralmente esté correctamente”, ha resaltado que el Ayuntamiento “le mandó un requerimiento al promotor para que demoliese la construcción, ya que está en el ámbito de La Barrancosa, que es una cooperativa privada y su suelo es propiedad privada”.

Ante esta coyuntura, y siempre según Sousa, el dueño de la “Casa Fantasma” se ha negado a derribarla, “aunque su construcción esté ubicada en un suelo que no le pertenece”.

“El presidente de la Asociación de Vecinos de El Cerro, Francisco Moreno Mata, era concejal en Coslada cuando ya existían estos problemas, así que no puede decir que no los conoce muy bien”, ha argumentado el concejal de Política Territorial.

Eso, allí, a nadie le molesta. Está tapiado. Ya no hay nadie, no hay nada dentro», José Sousa, concejal de Política Territorial del Ayuntamiento de Coslada

Con todas estas cartas sobre la mesa, la solución a este problema llegará, según Sousa, una vez que la cooperativa La Barrancosa se constituya como Junta de Compensación, “momento en el que esa vivienda va a ir a derribo con su dinero, porque está en su terreno”.
“Si indemnizan o no al dueño de la vivienda es algo en lo que el Ayuntamiento no tiene competencias, ya que es una cuestión entre la Cooperativa y el dueño”, considera el edil.

“El Ayuntamiento, como no puede ser de otra forma, lo que dice es ‘ustedes han construido en una zona en la que no se debe construir y deben derribar’”, defiende Sousa, antes de matizar que el propietario se niega a pagar el derribo y la Administración local no lo puede pagar porque es propiedad privada: “El Ayuntamiento no va a comprar con el dinero de todos algo que no necesita. Y ahí está el problema”, asegura.

En cualquier caso, Sousa no entiende “esta insistencia de los vecinos que viene de hace algunos meses”. A su juicio, ”eso, allí, a nadie le molesta. Está tapiado. Ya no hay nadie, no hay nada dentro. En su día hubo algún problema de gente que se metió dentro, pero ahora está completamente tapiado… y está abandonado en un pequeño espacio que, simplemente, no le corresponde”, ha sentenciado.



Mascarillas Henares
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