Campeona de boxeo y concejal de Mujer en el Ayuntamiento de Torrejón, su vida le ha dado golpes, a veces más duros, que los recibidos en el cuadrilátero (Foto: Zona Henares)


  • Esther Bernabé y Luis R. Antona | Torrejón de Ardoz

A lo largo de su mano lleva tatuada la palabra “Resiliencia” que, como define el Diccionario de la Real Academia Española, es la “capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o un estado o situación adversos”. Estamos ante “la Reina”, la reina de los cuadriláteros, pero también ha conseguido ser Reina de su propia vida.

Tiene su pequeño despacho en la primera planta del centro Abogados de Atocha, ahí está la Concejalía de Mujer que dirige desde hace 2 años. Miriam Gutierrez empatiza, seguramente más de lo que muchos vecinos piensan, con aquellas que cada día se acercan hasta estas instalaciones buscando ayuda y comprensión.

Ya desde que la vemos con su mascarilla negra de un centro de Crossfit, sus pantalones vaqueros y sus zapatillas blancas, invitándonos a entrar para hablar con ella, tenemos claro que va a ser una entrevista “con corazón”. ¿Por qué? Porque ella habla así, ella pone su corazón encima de la mesa, ahora llena de informes de sus queridas “mujeres”, y nos deja entrar dentro de esa chica nacida en Vallecas, pero con corazón torrejonero desde hace muchos años.

“Es un honor”, nos dice cuando le explicamos que teníamos muchas ganas de verla y tener una charla con ella. “Yo gano más en los terrenos cortos que en los grandes”.

Zona Henares: ¿Quién es Miriam Gutierrez?
Miriam Gutierrez: Una persona súper humilde que le encanta tratar a la gente como la tratan a ella. Una persona que es lo que ves. Un cristal. He querido aprovechar todo lo que me ha venido en la vida. He querido avanzar, he querido aprender, he querido volver a engancharme a la vida. Vivir, disfrutar y equivocarme. Una equivocación supone que la próxima vez lo vas a intentar hacer mejor. Todo es un aprendizaje, y a mí lo que me está dando esta vida es poder disfrutarla equivocándome día tras día, porque al final es lo que hay que aprender. Como principio tengo mirar para el bien del ciudadano, en el puesto en el que hoy estoy.
ZH. ¿Qué vivencias te han marcado más para llegar a donde estás ahora?
MG. Nunca pensé en ser concejal. Pero la constancia, el esfuerzo, el sacrificio… esos son los tres hitos que me han llevado a mí a llegar donde estoy. Tanto deportivamente, como personalmente, como laboralmente.
Yo no pensé nunca que tendría tantísimos frentes, te lo digo de corazón, pero tampoco soy persona que le guste agachar la cabeza y esconderse. Si te vienen, es que te toca aprender algo. Yo por ahora estoy aprendiendo y no me disgusta lo que estoy viendo, lo que estoy sintiendo y donde estoy llegando. ¿Dónde quiero llegar? No te lo puedo decir porque las cosas vienen solas.
En el ámbito deportivo yo tenía una propuesta: ser campeona mundial. Y era a largo plazo y no te puedes detener.
En cuanto a mi trabajo actual. Yo no sabía de informes, y ahora ya sé. Yo no sabía de muchas cosas, y ahora ya sé. Uno va creciendo y avanzando.
ZH. ¿Cuándo llegaste a Torrejón?
MG. Llegué a Torrejón por amor. Nací en Vallecas, en la zona de Palomeras, y salí de allí viendo que habían arrancado una parte de mi vida. Pero te das cuenta que hay vida después de salir. Para ello tienes que abrir la mente y pensar que las cosas, si vienen, vienen por algo. Desde entonces yo me tomo así las cosas. Y llegué aquí, me crucé con el que hoy es mi marido, con el que tengo un hijo, y yo empecé a sonreir. Desde entonces, y hasta este momento, esta ciudad me ha dado muchas cosas buenas.
ZH. ¿Cuándo empezaste con el boxeo?
MG. Empecé con 14 años a hacer Full Contact porque no existía la modalidad de boxeo. Mi madre se echaba las manos a la cabeza porque era un poco nerviosa y pensaba que iba a ser peor todavía, pero fue todo lo contrario. Me enseñaron unos valores, unos principios, que luego fui labrando. Mi madre me decía por aquel entonces “eres una diamante, pero en bruto” y tuvieron que pulir mucho. Pulir un diamante es difícil. Pero ahora me veo y digo: qué bonita he quedado. (Risas) No ha quedado feo. Pensaba que iba a volverme más agresiva, pero me fue aplacando.
ZH. ¿Qué valores promueve el boxeo?
MG. Tú ves dos personas que se están golpeando, pero ahí hay mucho respeto. El profesor te empieza a explicar que hay un tiempo, que hay unas normas, una reglas que tú las tienes que acatar si quieres practicarlo. Esto es boxeo, tú fuera no puedes golpearte con nadie, no te puedes meter en peleas. Te pueden quitar todo lo que tú puedes llegar a tener. Fuera eres un arma blanca. Tú sabes defenderte, tú sabes atacar. El boxeo es deporte, y tú puedes llegar a controlar unos actos. Luego ya está tu sacrificio, tu constancia.
El paso del Full Contact al boxeo fue porque se me rompió el abductor y ya no podía “patear” igual.
ZH. ¿Quién te ha marcado más en tu carrera como deportista?
MG. Jerónimo García, Jero. Mi pesadilla. Es como si fuera mi hermano mayor. Que es una broma que siempre hemos tenido y, en un determinado momento, él tuvo que hacer un programa que se llamaba ‘El Hermano Mayor’. Yo siempre le he llamado “mi hermano” y la gente pensaba que realmente él era mi hermano.
Con 17 años cuando empecé en el boxeo, empecé con él. Llevo toda la vida ‘aguantándolo y él aguantándome’ (risas). Hemos pasado momentos grandísimos, y hemos pasado momentos muy malos.
ZH. ¿Qué momentos grandísimos?
MG. Elevar la mano una y otra vez. Eso significaba que todo lo mal que podíamos llegar a llevarnos en algún momento había merecido la pena.
Los enfados, las discusiones, habían merecido la pena. En los momentos malos él estuvo, aunque yo lo rechacé.

Jero, junto a Miriam (Foto: Ayuntamiento de Torrejón de Ardoz)

Mujer maltratada desde joven

Cuando vivió una situación de maltrato por parte del padre de su hija mayor, “yo no me atreví a contárselo a Jero porque tenía miedo de que no me creyera. Yo era adolescente y el hecho de que una persona te golpeara o te maltratara, pues siempre tienes ese miedo de que te puedan creer o no creer. Entonces, en lugar de pedir ayuda, preferí callar”.
ZH. Ya estabas entrenando con Jero, haciendo boxeo, y ¿no se lo cuentas?
MG. Él se dio cuenta en una velada porque teníamos una pelea pactada y vio ciertas señales cuando me tocó pesarme.Sólo llevaba un top y un pantalón corto y vio que había marcas que no se hacen boxeando. Lo que hice fue salir corriendo. Él me buscó pero yo no quise saber nada, porque sentía vergüenza, miedo a que no me creyeran, porque en el caso del padre de mi hija mayor es un tipo de persona que son muy simpáticas con todo el mundo.
Ahora, en el puesto en el que estoy, te puedo llegar a decir si una persona te puede pisar o no, independientemente de la imagen que quieran dar.
La mayoría de las mujeres tendemos a tener el “síndrome de la madre” y ese es el error. Y al final por no discutir, por justificar un día malo, empezamos a poner excusas y cuando menos te das cuenta te ha pisado, te ha comido parte de ti y ya no puedes hacer nada. Estás atrapada de tal manera que estás perdida.

Foto: Ayuntamiento de Torrejón


ZH. ¿Cuánto duró este tiempo? ¿Y cómo sales de ahí?
MG. Duró un año. Un tiempo en el que era un pequeño papelillo que donde me pusieran me quedaba.
Así me sentí durante un tiempo, hasta que vi a mi hija. De repente me encontré con la situación de que estaba embarazada de ocho meses, con una tripa súpergrande, y no podía defenderme ni hacer nada. Opté por proteger. La gente me decía que por qué siendo boxeadora no había golpeado para que me dejara en paz. Pero, ¿cómo iba a golpear teniendo yo a un bebé dentro con ganas de que naciera, y naciera bien?
Yo me lo comí y me callé. Al principio hay agarrones que no das importancia, luego insultos hasta que llega al golpe. Te va mermando, te va mermando. Es como el agua con la roca… poco a poco. Sinceramente, yo me di cuenta en el primer golpe grave. Estando embarazada ya de ocho meses, de un golpe me partió el pómulo. Ahí dices: aquí hay algo que va muy mal.
ZH. ¿Te sentiste apoyada?
MG. Sí, mucho. Por la Policía, por la familia y por los amigos. Por eso cuando viene alguna mujer a la Concejalía y veo sus circunstancias y sus miedos, sé perfectamente lo que está sintiendo. Sé lo que pueden llegar a sentir. Incertidumbre, miedos,… y es muy duro. Aquí trabajamos día a día sin descanso para que se sientan acompañadas y seguras.
ZH. ¿Qué retos te faltan esta legislatura?
MG.Queremos trabajar por la igualdad en los colegios, para que haya un respeto absoluto entre unos y otros.
ZH. ¿Cómo combinas el trabajo en la concejalía con el boxeo de élite?
MG. Ha sido muy duro. Sinceramente, no te voy a engañar, tengo ganas de retirarme porque las circunstancias no están acompañando. Además el trabajo en la Concejalía me está tirando muchísimo. Yo quiero estar con mis mujeres y estar al 100%.

Foto: Ayuntamiento de Torrejón

Rincón del descanso

ZH. ¿Cómo entras en política?
MG. Por Nacho (Ignacio Vázquez, el alcalde). Para mí es de lo mejor que hay aquí en Torrejón. Le quiero con locura.
ZH. ¿Qué es lo más duro?
MG. Que me juzguen sin conocerme, porque piensen que soy algo que no soy.
ZH. ¿A quién admiras?
MG. Admiro a esas mujeres que se levantan cada mañana con el alma destrozada y, aún así, ponen una sonrisa aunque lo que les apetecería sería no parar de llorar. Sinceramente las admiro muchísimo. Luego admiro a Jero, mi entrenador. Es una parte de mi familia.
Y a mi marido. Para mí es la persona a la que más admiro.
ZH. Tras casi seis años duros que viviste ¿Cómo fue ese cambio de chip? ¿Fue por algo o por alguien?
MG. Sí, fue porque me enamoré. Me enamoré de la persona que menos me esperaba. Porque yo entonces le odiaba a muerte (risas). Se llama Joaquín Gómez, hoy en día es mi marido, y era el encargado de parques y jardines. Y sí, era mi jefe. Era muy ‘desaborío’ siempre.
ZH. ¿Cómo lo viviste?
MG. Supuso una lucha interna para mí. Yo no podía entender que me estuviera enamorando de una persona así. Y me enamoré perdidamente. Y tuve el valor de decírselo.
ZH. ¿Qué ha supuesto Joaquín para ti?
MG. Él me ayudó mucho. A superar mis miedos. Me apoyó en todo, porque él ha hecho que yo llegue donde estoy. Me apoyó cuando yo quería estudiar, me apoyó cuando dije quiero ser campeona mundial, me apoyó cuando he querido viajar, me apoyó cuando le dije ‘me han ofrecido ser concejal en el Ayuntamiento’.
MG. ‘Si es porque tú quieres, y es porque tú vas a ayudar, yo te voy a apoyar’. Y así lo ha hecho y lo sigue haciendo.



Mascarillas Henares
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